jueves, 25 de mayo de 2017

El eléboro fétido, la "hierba de los ballesteros"

(Helleborus foetidus), "hierba de los ballesteros"
El eléboro fétido (Helleborus foetidus), conocida también como "hierba de los ballesteros", es una hierba grande que persiste durante todo el año. Vive en robledales y en vertientes umbrías de las sierras. Su floración es muy temprana, aprovechando la luz en el sotobosque cuando los árboles aún no han sacado sus hojas nuevas. El eléboro fétido es una planta muy tóxica y de olor desagradable que los animales herbívoros rehúyen.

Su nombre popular se debe al uso que se hacía del jugo de la planta para envenenar las flechas. Todas las partes de la planta son venenosas. La intoxicación produce vómitos y delírium tremens. Las hojas secas y hechas polvo son un purgante muy violento, produciendo estornudos. Si se ingiere puede llegar a ser mortal. Es altamente tóxico. Se ha utilizado como vermífugo en veterinaria.

Fuente: Bulnes: Un paraíso en Picos de Europa.

miércoles, 24 de mayo de 2017

La mantilla colorada de Jaén

Traje de Pastira
El traje típico de la mujer giennense es el de Pastira, nace esta moda en el siglo XVIII en las clases acomodadas y que el pueblo toma para sí poco a poco.

Consta de diez piezas, confeccionadas de forma totalmente artesanal por personas especializadas, debido a sus muchos bordados e infinidad de detalles que adornan esta indumentaria.

Según cuenta la leyenda, la mantilla que forma parte de este traje debe su color por la siguiente razón. Se cuenta que un grupo de hombres y mujeres salieron un día de romería al rió Gudalbullón, en las inmediaciones había una partida de musulmanes granadinos, que sorprendieron y atacaron a estas personas, con la intención de dar muerte a los hombres y llevarse cautivas a las mujeres, pero estos opusieron una gran resistencia haciendo huir a la partida musulmana, cuando acabo la escaramuza las tocas de las mujeres que antes eran blancas estaban rojas teñidas por la sangre. Desde entonces en conmemoración de ese día y ese hecho las mantillas de las Pastiras son de color rojo.

El compañero masculino de la Pastira es el Chirri, cuyo nombre procede de “chirriado”

Fuente: La pastira

martes, 23 de mayo de 2017

Los dos apellidos de los árbitros

El árbitro Ángel Franco
A nadie pasa desapercibido el hecho de que a los árbitros de fútbol españoles se les conozca por sus dos apellidos. A diferencia de cualquier deportista de élite, incluido los futbolistas, desde los medios de comunicación nunca se hace mención al árbitro por su primer apellido, ni siquiera (salvo excepciones, que siempre las hay) por su nombre y apellido, sino siempre por los dos apellidos. Los dos apellidos de los árbitros.

Por ir con los jugadores más mediáticos, ¿quiénes sabrían decir que el segundo apellido de Messi es Cuccittini o el de Cristiano Ronaldo es Aveiro?

Pero seguro que si cito primeros apellidos de árbitros españoles actuales, la mayoría de los futboleros sabrían decir el segundo: Mateu… (¡Lahoz!), Del Cerro… (¡Grande!), Velasco… (¡Carballo!), Undiano… (¡Mallenco!), Teixieira… (¡Vitienes!), etc. Y los más veteranos podrán seguir aplicando este ejemplo con árbitros ya retirados, como Iturralde… (¡González!), Brito… (¡Arceo!), Andradas… (¡Asurmendi!), Urizar… (¡Azpitarte!), Soriano… (¡Aladrén!), Dauden… (¡Ibáñez!), etc. Y eso que algunos apellidos son complicados…

Aunque no hay pruebas determinantes sobre el origen de esta circunstancias, es muy probable que responda a lo que se cuenta a continuación. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

El dictador y el árbitro
Pues esta práctica periodística tan peculiar tiene en la historia su razón de ser, su origen. Un origen, como tantos otros, de marcado cariz político. Para ello hay que remontarse a finales de los sesenta y principio de los setenta. Hasta entonces a los árbitros se les conocía y nombraba generalmente sólo por su primer apellido, soliéndosele poner el título de “señor”.

Pero en la temporada 1966/67 llega a Segunda División un joven árbitro del colegio murciano cuyo apellido coincidía con el del dictador, Franco. Ángel Franco Martínez.

Esta circunstancia genera ciertas inquietudes políticas, pues desde los medios de comunicación y aficionados se podría aprovechar tal coincidencia para insultar al dictador bajo la excusa de referirse al árbitro. A la temporada siguiente, la 1967/68, desde algunos medios, como ABC, sensibilizado por la situación, se le comienza a citar en algunas crónicas con los dos apellidos y evitar así malintencionadas confusiones. Esto hace que la práctica comience a extenderse a otros árbitros, sobre todo lo que tienen un primer apellido muy común.


Una “sugerencia”
Pero será en la tercera temporada de Ángel Franco Martínez en Segunda División, la 1968/69, cuando llega el momento determinante. Se trata de un partido que arbitra en el Sánchez Pizjuán de Sevilla el 9 de marzo de 1969 entre el Sevilla CF y el R. Gijón. En este partido saltan todas las alarmas, pues al no señalar penalti a favor de los locales por unas claras manos dentro del área, desde la grada se lanzan sobre el colegiado Franco todo tipo de epítetos altamente ofensivos.

La reacción desde las altas esferas políticas es inmediata: no se le podía ofrecer a la prensa justificaciones para hacer titulares del tipo “Franco lo hizo muy mal”, “¡Qué malo es Franco!”, “Franco debería marcharse”, “Franco fue el culpable de las revueltas”, “Franco abucheado”, etc. Y aunque siempre referidos al árbitro, esa segunda intención no podía permitirse.

Y no sólo los medios de comunicación, pues peor aún podía ser la reacción desde las gradas, que teniendo al árbitro como principal punto de mira para sus insultos, los aficionados, reprimidos políticamente, podrían aprovechar la situación para indirectamente soltar toda su rabia contra el dictador, profiriéndole los mayores de los insultos sin consecuencia alguna.

Para evitar todas estas situaciones, es de entender que desde las instancias políticas se considerase poner una solución antes de que surgiese el conflicto. La posible solución vino por sugerir a los medios de comunicación que se refiriesen a los árbitros siempre por sus dos apellidos. No se conoce ninguna norma, ni circular, ni nada al respecto, por lo que tuvo que ser simplemente una “sugerencia” venida desde “arriba”, y ya nos podemos imaginar la fuerza que una “sugerencia” de este tipo tenía en la época.

Lo cierto es que a partir de entonces el árbitro Franco pasó a ser citado en todos los medios de comunicación como Franco Martínez. Y más aún, considerando que a la siguiente temporada, la de 1969/70 estaría en Primera División, por lo que todo tendría mucha más repercusión mediática.

Normalización de citar a los árbitros pos sus dos apellidos
Desde entonces se iría normalizando la costumbre de citar a los árbitros por sus dos apellidos, aunque hay que destacar que la Real Federación Española de Fútbol cuando hace pública las designaciones de árbitros, siempre facilita sus nombres completos, aunque primero los dos apellidos y después el nombre de pila.

Como tantas otras costumbres y tradicionales, raras veces se hace una reflexión racional sobre su origen, su fundamento y razón de ser, por muy absurdas que en ocasiones sea el origen de estas costumbres. Simplemente se hace así porque es la costumbre, la tradición… Porque siempre se ha hecho así.

Ángel Franco Martínez

El más perjudicado de esta situación fue el propio protagonista de esta historia, Ángel Franco Martínez, pues debido a su apellido se le vino negando su designación para cualquier final con presencia del dictador. Hasta la muerte del mismo no se le concedió el arbitraje de una final de Copa. Sería en 1978.

Ángel Franco Martínez fue considerado en los años setenta como uno de los mejores árbitros españoles, llegando a arbitrar un partido en el Mundial de Argentina 78. Actualmente ostenta el cargo de vicepresidente del Comité Técnico de Árbitros.

Otros casos
Aunque el caso de Ángel Franco Martínez es el que ha tenido una mayor trascendencia histórica, hay muchas situaciones con características similares.

Un caso similar sucedió unos años antes. Se trató del futbolista canario Rafael Franco Samper. Durante su trayectoria en las categorías inferiores de la UD Las Palmas y Balón de Cádiz CF, tras ser fichado por el Cádiz CF en 1959 y cedido a este otro equipo gaditano, el jugador era conocido por su primer apellido, Franco (lo normal), pero cuando en la temporada 1961/62 asciende al primer equipo del Cádiz CF, en Segunda División, la coincidencia de su apellido con el del dictador no pasas desapercibida.

El propio Rafael Franco, fallecido en 2008, recordaba la anécdota en una entrevista: “Me lo cambió Balpiña -que entonces era redactor de  Diario de Cádiz-, me explicó el motivo y la verdad es que fue muy curioso”. Desde entonces, su nombre futbolístico pasó a ser el de su segundo apellido, Samper.

Otro caso llamativo, y que también se instó a los medios de comunicación de un cierto control, se produjo en las competiciones deportivas escolares, pues muchos colegios tenían nombres de santos y santas, reyes y reinas, etc. y algunos titulares de prensa podrían jugar con sus nombres y resultar ofensivos, tales como “San Etanislao da una paliza a San José”, “San Felipe abusa de la debilidad de Santa Teresa”, “Ridículo de Reyes Católicos”, “Alfonso X destrona a Carlos III”, etc.

Fuente: El fútbol y más allá