domingo, 25 de junio de 2017

La historia de la Moños

La moños
Ha pasado ya un siglo y los barceloneses no somos capaces de olvidar a una mujer que nos dejó huella en nuestros corazones y qué aún es normal nombrada en algún que otro refrán,  relacionarla con una línea de autobús o verla en algún museo entre otros secretos. La mujer que se convirtió sin ni siquiera planteárselo en mito y leyenda.La reina de la calle más importante de toda Barcelona !La moños la reina de La Rambla¡.

El nombre original moños: ¿Dolors Bonella i Alcazar o Dolors Vega i Masana? !Mejor Lola la Moños¡
Su nombre ya trae misterio, era conocida como Dolors Bonella Alcazar aunque cuando falleció en el hospital en el registro pusieron Dolors Vega i Masana. Tomaremos esté último cómo su nombre de pila y Dolores Bonella Alcazar cómo el que ella usó después de que sus padres les prohibieran usar sus apellidos. Cuando los ciudadanos de la ciudad se aproximaban a ella, la llamaban por el diminutivo de “Lola”, pero entre los ciudadanos de a pie, era más conocida cómo “la Moños”. Pocos son los habitantes de la Barcelona de antes que aunque sea de oídas los que no han escuchado su nombre y afortunados los que en su día tuvieron el placer de conocerla (desgraciadamente yo no tuve ese honor) 

Bueno dicen los rumores que la Moños era muy jovencita y de familia adinerada. Cuando sus padres, intentaron casarla con un hombre mayor que ella y con un fuerte poder económico. A lo que ella se negó rotundamente ya que no le gustaba y eso le costó ser expulsada de su casa y desheredada ¡Negándole incluso a utilizar sus apellidos!

Entonces busco trabajo y entró de sirvienta en palacete de Paseo de Gracia con Gran Vía de unos Condes, el hijo de estos, la dejó embarazada, y tuvo una niña, el padre del bebé se fue a París dónde falleció. Entonces los abuelos paternos separaron a La moños a de su hija, y ella iba cada día a casa de ellos y agarrándose a la verja les gritaba ¡Dadme mi hija! ¡Quiero la niña¡

Aquí empezó el origen de su locura. Debido a estas circunstancias insoportables para ella, se trastocó e iba por la calle abanicándose muy deprisa, y cuando le echaban piropos, se reía. Dicen de ella que era mas bien guapa que fea, y una buena mujer. Está muñeca rota cómo la describían muchos, no perdió jamás su sonrisa pese a qué era tan pobre, que iba siempre muy mal vestida , y comía lo que le ofrecían o encontraba por la calle.

Otra historia bastante menos conocida dice que !perdió un hijo en un accidente de tráfico con un carro¡ pero otros rumores apuntan que en verdad, no fue así sino esté fue secuestrado. Debido a algunas de estás historias y al tratamiento perdió la memoria y la razón. Y tras perder la razón, también ejercía de costura haciendo pequeños trabajos.

Los secretos de la calle de la Moños !La calle De la Cadena¡
La moños nació en Barcelona en 1851, concretamente en el Barrio de la Bordeta en Sants. Tras la discusión con sus padres, se fue a vivir a lo qué conocemos actualmente cómo el Raval. Aunque en aquella época, era conocido cómo !el Barrio Chino¡

La casa de la Moños se encontraba en la calle de la Cadena de donde (inmediatamente después de pasar por la fuente) giraba y salía dirección a la calle Hospital para atravesarla empezando así su travesía por La rambla. Llena de su característica y peculiar locura tan inocente como genial, que la hacía única y entrañable. Y ansiosa por llegar a lo que sería su escenario !La Rambla¡

La verdad es que la calle Cadena dejó de existir como tal en los mapas tras su derrumbamiento para hacer la actual Rambla del Raval. Está Rambla se abrió a finales de los noventa, al demoler los edificios existentes entre las calles Sant Jeroni y la mencionada calle Cadena.

Pero el que no se encuentre en los mapas no nos impedirá poder visitar la calle de la “Lola” al menos el trozo de dicha calle que aún se conserva. Para ser más exactos, en el lado impar (próximo a las Ramblas) de la Rambla del Raval. Seguro que si aún viviera podríamos ver a la Moños pasar hacía la Rambla echándonos su peculiar sonrisa 

Otro misterio de esta calle era su nombre: era llamada así debido a la cadena que cerraba la calle durante el siglo XVI. De la calle Cadena queda nos queda muy poco, el Bar Cadena, el restaurante la Fragua (abierto en 1957, aunque irreconocible) y la sede del club de fútbol Atalanta. La dirección exacta es Rambla del

Origen de su apodo “la Moños” “la monyos”:
El origen de su apodo proviene de sus pelos canosos, con sus peinados tan característicos adornados con agujas era amante de los fiores. Era común que cada mañana se echará a la calle buscando la fuente más cercana la de la plaza del Padró que usaba para lavar su pelo canoso.

Y una vez peinada con su vestimenta tan pintoresca y con sus mofletes repintados iba sin pestañear mucho hacía La Rambla cantando y bailando. Donde eran muchos los vendedores de flores o ciudadanos transeúntes que le regalaban flores que ella añadía a su moño dándole más colorido y combinado con sus lazos y pinzas. Sobretodo en la zona de la parte de arriba de la Rambla para ser más exactos en la zona de La Rambla de les Flors (ya que era la zona dónde se vendían las flores de hay su nombre). Y bueno flor a flor era frecuente que acabara el día con un ramo de flores entre sus brazos junto a su abanico.

Dicen que daba caramelos a los niños y que cuando alguien la importunaba, aceleraba el paso y se excusaba diciendo: “Tinc pressa, tinc pressa…” (Tengo prisa, Tengo prisa…).

También que pedía limosnas de una forma muy educada y elegante “Senyoret, vol que li canti una cançó o li reciti un verset?” (Señorito ¿quiere que le cante una canción o le recite un verso?). Eso sí después de tanto tiempo en ella nunca le habló mal a nadie que se negará a ayudarla

Eres más famosa que la moños, eres mas popular que la moños y sus homenajes:
El origen de sus refranes vienen de los dichos catalanes “Ets més popular que la Monyos” o “Ets més famós que la Monyos” van de la mano de la fama y la popularidad que llegó a alcanzar esta mujer en Barcelona. Muestra de ello son:

La película que se hizo en su homenaje dirigida por Mireia Ros evocando la vida de esta mujer, e interpretada por la actriz Julieta Serrano en el año 1996. La película la Monyos, titulada “La Moños” pasó por las pantallas con más pena que gloria. Pese a ello ¡Mireia Ros estuvo nominada en los Goya en 1998 a la mejor directora novel!

Programa dedicado a su persona hecho por Barcelona TV:
En el Museo de autómatas del Parque de Atracciones del Tibidabo, hay una  reproducción de “La Monyos”:
En el teatro Circo Barcelona se le hacia un espectáculo sobre ella y en el que la hacían salir al final en el escenario.
Incluso se hizo un Musical dedicado a ella:
Su figura está reproducida en el Museo de Cera de Barcelona. Y es frecuente escuchar a un turista preguntar sobre esta mujer y sí por ahí se encuentra un barcelonés le cuente la historia. Sentada en una silla junto a algún puesto a una representación de un puesto de venta de flores de La Rambla de les Flors:
Otro homenaje es el del mote a la línea de bus que frecuentaba para ir a la Bordeta y pasear por la calle dels Jocs Florals. En ese momento era el 52 pero en estos momentos el número cambio a el 91 y es conocido como ¡El bus de la Moños!
Un restaurante en Carrer de Muntaner, 18 (En l’Eixample aunque muy cerquita de Universitat) y un Bar en el mismo Carrer de l’Hospital, 93 (El Raval) rinden homenaje en sus rótulos a su persona en Barcelona:
También le hicieron canciones en 1960 el compositor Vicenç Sabater compuso “Recordant La monyos” que sería interpretada por el cantante Rudy Ventura con un gran éxito, siendo la más popular de muchas otras canciones que se le dedicaron.
Panfleto publicitario que hace referencia a la Triple callejera que cantaba cuando alguien le decía que sí a: “Senyoret, vol que li canti una cançó o li reciti un verset?” (Señorito ¿quiere que le cante una canción o le recite un verso?)
O el homenaje que un anónimo hizo en forma de carta al del director de la Vanguardia 30 años después de su muerte:
La Moños tiene hasta una marca de vinos:

¿Qué había detrás de esa persona tan alegre y triste a la vez?
La verdadera historia descansa en paz junto a Dolores Bonella.
Lola Bonella “la Moños” fue y será un icono para todos los habitantes de la ciudad pese a su muerte y serán muchos los que la recordaran durante 4 décadas paseando por la ciudad con su abanico medio roto. Era una mujer pintoresca, una mujer que parece que parece que fue sacada de un libro y para la que podríamos decir siempre era Carnaval. La que trataba de sacar su sufrimiento paseando por La Rambla y de la que todo el mundo se reía pero a su vez respetaba y muestra de ello es el cariño y un respeto que ha día de hoy aún se conserva.

Toda historia tiene su final…
En sus últimos años en la ciudad, la edad le impedía seguir con esos paseos por La Rambla, y se fue apagando en la Casa de la Caridad. Una institución benéfica de la calle Montealegre en el edificio que actualmente ocupa el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona). Desgraciadamente un 15 de noviembre del año 1940 falleció la Monyos en su ciudad, dentro del Hospital del Mar en la Barceloneta.

Eso sí fue un entierro muy suntuoso (sumamente espléndido y lujoso en extremo). Que en absoluto tenía nada que ver con una vida modesta y honrada cómo  la que tuvo la Moños ¿Pero de dónde salieron los fondos para pagarlo? Fue pagado por una persona en anonimato y se rumoreaba que podría a ver sido la misma familia que la llevo a la locura.

Muchas son las historias que se cuentan pero ya no podremos saber realmente si eran verdad o mentira… Ya que la verdadera historia descansa en paz junto a Dolores Bonella. Sólo que su espíritu sigue vivo entre los barceloneses y que es una lección para toda persona a que pese a los problemas cotidianos que podamos tener nunca debemos perder la sonrisa ya que la vida son 4 días y no todos llegaremos a los 89 años que llego la Moños.

Eso sí si habéis llegado hasta aquí, y no sabíais quien era, dudo mucho que paseéis por las ramblas y no penséis en ella al ver a una persona pintoresca cómo las que podemos encontrar por La Rambla. 

Allí donde estés “Moños” Descansa en paz.

Fuente: Todo sobre Barcelona

sábado, 24 de junio de 2017

¿Qué es el mal de ojo?

Diferentes amuletos
El mal de ojo es una creencia supersticiosa muy antigua que se halla extendida por todo el mundo. Se trata de una patología popular, o folk illness, que recibe nombres similares en todas las lenguas del mundo: begizkoa en lengua vasca, mal de ojo en castellano, mauvais œil en francés…, siempre vinculada con el ojo humano como responsable. El principal mecanismo de transmisión es la mirada de algunas personas que tienen el poder de producir ese “mal” a niños de corta edad o seres vulnerables. Se supone que ciertos individuos proyectan con la mirada una energía misteriosa, que en euskera se le denomina adurra. La envidia, la maldición, del latín maledictio, o algunos rituales brujeriles pueden producir el mismo efecto.

Amuletos contra el mal de ojo

Un amuleto es un objeto, a modo de escudo, que protege al niño o a la persona contra este “mal”. El más extendido son los llamados “evangelios” que consisten en un trozo de papel en el que está escrito un texto de la Biblia, generalmente el inicio del Evangelio de san Juan (“In principio erat Verbum…”) o algún texto en el que Jesús expulsa un demonio. Este iba envuelto en una bolsa de tela o algodón (hoy en día de plástico) y se llevaba a modo de escapulario o en el cochecito del niño. Se conseguía en determinados santuarios y conventos de monjas. También han cumplido esta misión las medallas religiosas de vírgenes o santos, las cruces de san Benito, la cruz de Caravaca, las higas… Igualmente se han utilizado la saliva, algunas piedras como el azabache o corales, las campanillas… Otros amuletos más antiguos, y que ya han desaparecido, consistían en bolsitas que contenían trozos del cordón umbilical del niño, estiércol de gallina, algunas plantas como el apio y la ruda, ceniza del hogar, etc.

Rituales de prevención

El ritual de prevención más conocido ha sido el de añadir una coletilla en la conversación cuando se le decía un piropo a alguien. Por ejemplo, si decían que un niño es muy guapo o muy hermoso, había que añadir la frase “Jainkoak bedeinka daiala!” (¡Que Dios le bendiga!), de esta manera el posible “mal” quedaba neutralizado. En el caso de los animales, se añadía una frase similar, poniéndolo bajo protección de un santo, generalmente de san Antonio: “San Antoniok bedeinka daiala!” (¡Que san Antonio le bendiga!).

Otro ritual muy antiguo consiste en escupir, o hacer que se escupe, en dirección del aojador ya que la saliva siempre se ha considerado un potente revulsivo. Los bautizos “a la ventura” también tenían esta finalidad.




Inicio del evangelio de San Juan usado como amuleto
 
Anton Erkoreka – Etniker Bizkaia – Grupos Etniker Euskalerria

Este texto está basado en creencias vascas por haber sido sacado de una página dedicada a la etnografía vasca aunque muchas creencias son compartidas.


Fuente: Apuntes de etnografía

viernes, 23 de junio de 2017

Sanación de la hernia en la noche de san Juan

Rito con niño herniado en la noche de san Juan
Muchas creencias y ritos que todavía perviven en torno a la festividad de san Juan Bautista son reminiscencias de antiguos cultos solsticiales del inicio del verano. Todos ellos forman un abigarrado conjunto de mitos, símbolos y ritos referidos a fuentes, al rocío de la mañana, a baños en el mar, a las flores y yerbas, a las fogatas, a los árboles, etc.
Algunas de estas prácticas como la de encender fogatas en la víspera del día del santo han proliferado y se han extendido a los barrios urbanos. Otras más vinculadas a la misma naturaleza se desvanecen debido a la decadencia de la vida y de las culturas rurales.

Una de estas últimas es la relativa a la curación de la hernia. Este rito se asienta a su vez en la creencia en las virtudes curativas del roble, Quercus robur, que es el árbol que ha predominado en los bosques de Europa. Tal como hemos tenido ocasión de recogerlo en la localidad vizcaína de Zeanuri para el Atlas Etnográfico de Vasconia, la práctica de este rito tenía lugar a las 12 de la noche anterior al día de san Juan Bautista (24 de junio). Con un hacha se abría el tronco de un roble joven y forzando la separación de las dos partes se hacía pasar por su abertura al niño herniado. Intervenían en el rito tres personas que tuvieran por nombre Juan. Uno de ellos tomaba al niño y pasándolo por el roble partido lo daba al otro que estaba en el lado opuesto diciendo: Aiko, Juan¡ (¡Tenlo, Juan!). Este lo recibía con la expresión: Ekarri, Juan¡ (¡Dámelo, Juan!) y ponía al niño en brazos de un tercero quien exclamaba: Osatu, san Juan¡ (¡Cúralo, san Juan!). El acto se repetía tres veces.

Luego se reponía el roble hendido en su estado anterior mediante unas ataduras y si el joven roble prendía de nuevo y se cicatrizaba su hendidura, el niño se curaría también de la hernia.

Este rito de curación en la noche de san Juan se ha constatado en otros lugares de Vasconia. Barandiaran lo registró en 1920 en la ermita de San Juan de Ofrendo que estaba junto a un bosque de robles jóvenes en la localidad vizcaina de Amorebieta. También con alguna variante lo constató en los pueblos alaveses de Abezia (hoy Urkabustaiz) y Ametzaga (Zuia) y en la localidad de Sara situada en Lapurdi en la Vasconia continental.

La práctica de ritos similares es detectable en las tradiciones de otros pueblos de Europa.

Fuente: Apuntes de etnografía